El éxito del Pequeño Empresario (Emprendedor) está en Diferenciarse de la Competencia

Armando Tauro emprendedores

Diez puntos claves para evitar el fracaso

La estrategia no es una acción como viajar a otros países, no es una aspiración como ser el mejor, y tampoco es una misión como hacer felices a los demás. La estrategia es algo más, es ser único, es cambiar el mundo que nos rodea para aprovechar todo lo que podemos dar de nosotros mismos. Aplicado a una empresa, se trata de diferenciarse de la competencia ofreciendo un valor distinto al cliente para sacar mayor beneficio.

El error que suelen cometer las empresas, más allá de su tamaño es que en lugar de pretender ser distintas pretenden ser la mejor, ‘y la mejor a veces no existe, hay varias ‘mejores’. Otro error es confundir estrategia con una acción como internacionalizarse, con una aspiración como ser el primero del mercado, o con una misión, como satisfacer a los clientes. Se puede tener una misión, porque te hace sentir bien, aunque no sirve para nada.

Algo más de la mitad de los negocios que se emprenden en Perú no continúan en funcionamiento dos años después de su creación. Las razones del fracaso son innumerables: mala planificación, escasa capacidad en la gestión o incumplimiento de ciertas obligaciones. Por eso conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones.

La primera es la importancia del emprendedor. Quien toma la decisión de crear una empresa debe contar con experiencia en el mundo de los negocios en general y en el de ese sector en particular. Es fundamental que sea una persona constante y que tenga capacidad de lucha y motivación, ya que debe dar ejemplo de ellos con su trabajo a sus posibles empleados.

En segundo lugar es decisiva la selección de las personas con la que elige trabajar. Todo el personal de la empresa debe compartir unos objetivos e intereses comunes, que van cambiando conforme pasan los años. Hay que saber romper las relaciones cuando empiezan las divergencias, y no relacionarla al negocio por simple amistad.

El tercer punto es hacer un planeamiento adecuado. Cada vez es más común hablar de Planes de Negocio, estratégicos y de escenarios. Es imprescindible plantear por escrito los objetivos, ya que es imposible abarcarlo todo, en todo momento. Un buen plan de empresa marca las directrices a seguir en momentos determinados. Hay que tener presente el dicho de que quien no planifica, planifica para el desastre.

En cuarto lugar es muy importante la ubicación de la empresa. Hay que considerar las características del entorno que mejor se adapte a las necesidades del negocio.
Además, es bueno evaluar los niveles de seguridad de la zona y las condiciones de accesibilidad, el acceso y aparcamiento para los clientes.
También muy importante, en quinto lugar, son los sistemas de información. Ésta debe fluir libremente a través de todos los eslabones del proyecto y conviene que sea procesada por las personas adecuadas para que la difundan de forma simplificada e integrada.

En sexto lugar está la gestión del crecimiento. La resistencia al cambio es sinónimo de fracaso asegurado, y no siempre el emprendedor del negocio es la persona mejor capacitada para gestionar su desarrollo.

Un séptimo punto a tener en cuenta es manejar los fondos con responsabilidad. Hay que tener expectativas realistas y calcular correctamente el punto de equilibrio para que la empresa resulte económicamente rentable.

La octava clave es cumplir con las obligaciones en materia de seguridad, fundamentalmente en lo que a seguros se refiere, pero también a los robos que se puedan producir a nivel interno. Si falla la seguridad, fallará el buen clima entre el personal.

El penúltimo punto, el noveno, se centra en prestar atención a la competencia y las necesidades de los clientes puesto que competencia y clientela están directamente relacionadas.
Si ofrecemos el mejor producto del mercado y lo hacemos en las condiciones óptimas al cliente, el público no tendrá que acudir a negocios ajenos y habremos bloqueado a los competidores.

Finalmente, cerrando el decálogo, en el punto número diez, está quizá el más importante de los aspectos a tener en cuenta, no temer al fracaso.

Es la consolidación del proyecto, así que a veces es necesario asumir ciertos riesgos que, si están bien pensados, reportarán beneficios.

La relación entre la creación de nuevas empresas y el crecimiento económico ha dado lugar a la realización de numerosas investigaciones en los últimos años, en especial a partir de la generación y disponibilidad de estadísticas comparables entre distintos países. Estas comparaciones permiten observar una relación positiva entre la tasa de actividad emprendedora y el crecimiento en el Producto Bruto Interno, también existen evidencias empíricas acerca de la relación entre el nivel de la actividad empresarial y de las tasas de crecimiento económico. Podemos pensar que la empresarialidad genera crecimiento económico debido a que es un vehículo para la innovación y el cambio y, por lo tanto, facilita los procesos de derrame de conocimiento. Asimismo, el flujo de entrada de firmas en nuevos sectores de la economía y el de salida desde las industrias declinantes es un proceso que genera mejoras en la productividad y facilita la modernización de la estructura empresarial, dando lugar a incrementos en los volúmenes de producción.

¿Qué es ser emprendedor?

Las empresas de Fortune 500 afirman ser “emprendedoras”; también las agencias gubernamentales y organizaciones benéficas. Los miembros de diversos comités de expertos se autodenominan “emprendedores de políticas”. Incluso a los niños que cortan el césped e instalan puestos para vender limonada se les cuelga la etiqueta de “emprendedor”.

Pero a medida que aumenta la popularidad del término va perdiendo gradualmente su significado. ¿Quiénes son realmente emprendedores? ¿Qué hace que sus proyectos sean diferentes a los demás? Después de todo, una empresa de reciente creación puede parecerse mucho a un pequeño y anticuado negocio tradicional.

Existe el mito de que los emprendedores poseen características especiales que les distinguen del resto de la gente, Pero las investigaciones no revelan la existencia de características únicas. Existe el mito de que los emprendedores asumen riesgos. Pero las investigaciones demuestran que intentan gestionar el riesgo. Lo externalizan cuando pueden. Y existe el mito de que los emprendedores tienen una especie de método secreto que pueden emplear en un proyecto y otro y otro. Pero muchos empresarios fracasan en su segunda aventura empresarial.

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